Ome, Cabo, Juan y yo

domingo, 8 de abril de 2012

LOS HUAORANIS DE GARENO

Ehuenguime Enqueri y yo
     A 180 Km. De Quito se encuentra la ciudad del Tena, aproximadamente a 70 Km. Vía Ahuano llegamos al asentamiento Huaorani mas cercano que existe, se lo conoce con el nombre de Gareno.
     Dayuno era la población Huaorani con más habitantes hace muchos años, este asentamiento se encontraba dentro del denominado Bloque 21 operado actualmente por PETROAMAZONAS.
     A mediados de los años 90 el estado asigna a Kerr McGee   para que opere el Bloque 21. Se empieza a construir la vía desde Puerto Napo hacia Sumak Sacha, a la orilla derecha del Río Napo, se construyen aproximadamente 70 Km de vía, hasta llegar a Sumak Sacha, empieza un éxodo de gente que vivía al margen izquierdo del río, el motivo principal era el ingreso de la petrolera, los asentamientos de Kichuas se encontraban al lado izquierdo del río, puesto que en el derecho dominaban los Huaos.
     No tardaron los primos (Sobrenombnre con el que se les conoce a los Huaoranis en el ambiente petrolero) en llegar y formar una comunidad en el limite de la delimitación territorial con Kichuas y colonos, es decir asoma un actor mas en el bloque con el que se debe contactar y negociar, la mayoría vinieron de lo que anteriormente se conocía como Dayuno, el nombre de este nuevo asentamiento es Gareno, en esta comunidad pasan la mayor parte del tiempo los clanes; Boya, Enqueri, Enomenga, Irumenga y algunos otros.
     A los pocos años, Huaoranis de otros lugares llegaron y formaron otra comunidad conformada con aproximadamente unas treinta familias la denominaron Meñepare, en este lugar vivian algunos clanes, el de los Nenquimo era el mas representativo, lastimosamente en el año 2.006 por problemas de alcohol en la comunidad un Hauao de nombre Nelson Nenquimo asesino a su hermano Gaba Nenquimo y la policía no hizo nada, esto motivo a que la comunidad se divida y una parte se queda en el lugar donde estaban y los otros se trasladaron cruzando el Rio Omeno mas conocido como Meñepare, este asentamiento a pesar de que está a 500 metros del otro se ubica en la Provincia de Pastaza, cantón Arajuno.    

viernes, 6 de abril de 2012

HUAORANI; HOMBRE LIBRE DE LA SELVA


Pirahua Coba
  
   Cuenta la historia que hace muchos años cuando llegaron al Oriente misioneros con el| afán de evangelizar a nuestros nativos, se encontraron con los Aucas. Personas que no aceptarían sin dar tregua los cambios a los que les querían someter, mantener su forma de vida era su mayor legado. Al internarse en la selva tuvieron que enfrentar a los Huaoranis y ahí conocieron su ira; cruentos encuentros fueron el resultado de la pérdida de vidas. Después de años de convivir con ellos se puede  entender que lo que buscan es que se les permita vivir en armonía con la naturaleza. Este afán de querer cambiarles ha llevado a la separación de sus clanes; unos aceptan la nueva civilización y otros no. Los Tagaeres son un clan Huaorani que no acepta el ingreso de extraños, por ello hasta hoy enfrentan a todo aquel que ingresa a sus tierras. Pueblo no contactado que lucha hasta hoy con el afán de poder vivir una vida llena de felicidad con todo lo que les da su selva.
     La liquidación de la empresa donde trabajaba fue el impulso para buscar nuevos horizontes;  el oriente me recibió con sus brazos abiertos para desarrollar mi carrera. Mi familia quedó lejos, la despedida fue llena de tristeza y de lagrimas, este cuadro siempre llevaré en mi corazón y en mi memoria. Llegar al Oriente sin conocer a nadie,  observar la gran selva delante de mis ojos me motivo para seguir adelante con hacer realidad mis objetivos. En todos estos años he podido compartir muy de cerca la vida con los Huaoranis, personas con claridad en sus pensamientos y deseos. La selva es su hogar, y esperan un día poder convivir en paz con el tigre y la boa tal, como lo hacían sus antecesores.
     He vivido muchas experiencias con los Huaos, como caminatas largas, caserías, bodas, y sé que son gente de respeto, con ideas claras. Tienen la convicción de que algún día la gente de fuera pueda entender su forma de vida y les dejen vivir en paz. Caminar con ellos por la selva es una experiencia inolvidable, el conocimiento que tiene de esta y de donde están es increíble. Entienden de plantas como ninguna persona, casi nunca requieren de un médico, toda la medicina la tienen al alcance de su mano en la selva. En este tiempo he visto como han perdido su identidad, aunque su orgullo y conceptos de vida están adentro y sienten una lucha interna por conservar su cultura.
     Ser Huaorani es sinónimo de valentía, hidalguía y orgullo, tienen mucho por enseñar al mundo, pero el mundo no los escucha. Es difícil entender como es que fuera del país son más conocidos que aquí en nuestra propia patria. Debemos saber mas de ellos conocer lo que piensan y sienten y así tratar de permitirles vivir como ellos quieren hacerlo. Si nadie se mete con ellos los Huaoranis no se meten con nadie, es indispensable respetar su forma de vida.

jueves, 5 de abril de 2012

COMO CONOCÍ A LOS HUAORANIS


Moi Nenquimo
     Hace muchos años empecé a conocer a gente distinta a la que estaba a acostumbrado a tratar, gente con sus propias necesidades y vivencias, gente feliz de lo que es, y mas que nada orgullosa de su forma de vida y de sus costumbres.     Tenía treinta y dos años cuando tuve que dejar mi familia, en busca de una forma segura de garantizar un mejor porvenir. Llegué con  la esperanza de cumplir nuevos sueños, retos y objetivos; mi nuevo hogar era la salvaje selva ecuatoriana poblada por gente distinta a la que conocía. Personas que tenían menos que muchos pero que enfrentaban la vida con dignidad y felicidad.
     Aproximadamente 17 años atrás, me vi en la necesidad de buscar nuevos horizontes, por esto llegué al oriente; en este lugar conocí personas de diferentes etnias. Esta nueva forma de vida me llevo a cambiar la manera de pensar sobre la gente y sus costumbres.
      Aceptar y entender que a pesar de que somos diferentes unos de otros, el respeto, amabilidad y comprensión son la base del vivir en armonía.
     Mis nuevos amigos eran los indomables Huaoranis; personajes que parecían salidos de fabulas y leyendas contadas por todo el mundo. No son otros que los mismos que causaron la muerte de muchos, misioneros; católicos y evangélicos, petroleros e incluso militares y ahora madereros.